
Que nadie te diga nunca que no puedes
Esto que estás leyendo es una invitación para ti. No es una invitación cualquiera, es una doble. El próximo viernes presento mi libro El inglés es un cuento en Mairena; esa es la primera invitación.
La segunda es para Pilas, el día de San José, donde también lo presento. Me encantaría que fuerais a alguna de ellas, pero ojo, no por mí. Yo no lo merezco tanto como lo hacen quienes me van a presentar el libro. Son las personas más especiales para mí después de mi mujer y mis hijos (que espero que vayan también; si no, ¡menudo fracaso!).
Presentan quienes son lo más importante
Esas personas son mis amigos Javi y Pablo, que representan a mis Amigos, con mayúscula; me acompañarán en Mairena. En Pilas vendrán mis alumnos Álvaro e Ianni, junto a mis profes Joseph y María (que también fue alumna… porque mis alumnos, a menudo, se convierten en mis profes; en Lagier tenemos cantera).
Sí, no te equivocas: el libro es sobre el aprendizaje del inglés, pero en realidad es sobre dos cosas: sobre el aprendizaje, así, en grande, y sobre cómo aprender inglés y aprobar exámenes. Por eso, en Mairena vamos a hablar del aprendizaje del bueno-bueno, y no de cualquiera, sino del que ocurre cuando todo parece perdido; y en la segunda, en Pilas, sobre cómo los alumnos aprenden inglés y aprueban de lo lindo.
Adolescentes vestidos de señores
Hoy os voy a hablar de lo primero. Vosotros, cuando veáis a mi Javi y a mi Pablo (para mí será toda la vida Pablito, pero aquí me contengo), pensaréis que son dos personas exitosas, formales, bien vestidas, de exquisitos modales; todo eso es verdad.
Pero yo veo otra cosa: veo a un niño que a los catorce años vio cómo su mundo se le venía abajo, y a un joven rebelde y confundido que acabó en un seminario buscando respuestas (con la Iglesia hemos topado; spoiler: sólo aguantó allí cuatro meses); ellos, igual que yo veo eso, ven en mí a ese niño introvertido y soberbio que se negaba a estudiar porque pensaba que así sus padres se darían cuenta de todo por lo que estaba pasando. (Spoiler: no, nunca se dieron cuenta).
El club del «fracaso escolar»
Porque los tres, los tres, compartimos una cosa: los tres fuimos fracaso escolar de libro; los tres hemos estudiado cuando parecía que ya no tocaba, y además los tres nos hemos especializado, fíjense qué cosas de la vida, en educación.
Porque Javi lleva treinta años dando clases: en institutos y en universidades. Ahora es de Metafísica, pero antes fue de Estética o Historia del Arte. Probablemente sus alumnos nunca habrán pensado que ese doctor en Filosofía esconde tras de sí a un adolescente asustado que nunca se sacó el equivalente a la ESO y que entró a la universidad a través del examen de mayores de 25 años: exactamente igual que yo. De hecho, yo usé sus libros. Él aún los conserva: son nuestro santo Grial.
La fuerza de la hormiguita
Y el otro, Pablito (¡ay, se me ha escapado!), lleva, literalmente, trabajando y estudiando 25 años. ¡25 sin parar! Ahora está a punto de presentar su tesis doctoral en Educación, porque mientras trabajaba en una empresa llevando las nóminas de 500 trabajadores, sacaba tiempo, cual hormiguita, para sacarse la carrera de Educación Social, un máster y ahora el doctorado. ¿De dónde sale esa fuerza de voluntad de un niño que lo perdió todo en su infancia y a quien muchos menospreciaban porque decían que no servía para estudiar?
Nadie puede decirte que no
Estas preguntas las vamos a intentar responder en la presentación del libro, porque vamos a hablar de aprender inglés, sí, pero sobre todo de por qué se puede estudiar cuando todo parece estar en contra nuestra y de la importancia de que nunca nadie, nadie, te diga que no puedes. Porque eso no es verdad. Ni justo.
Hay unos adolescentes vestidos de señores mayores que te lo vamos a contar.
Este viernes 27 de febrero, En Mairena. En la Biblioteca Pública, a las 19:30.
Os esperamos.
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